Beneficios de los masajes para bebés
Haciendo un masaje a un bebé
Foto: Khoa Pham en Unsplash

Beneficios de los masajes para bebés

El masaje para bebés puede prevenir ciertas enfermedades y aliviar el estrés del parto al bebé, además de apoyar su desarrollo cognitivo.

Los adultos estamos acostumbrados a expresar cuánto necesitamos tomarnos un tiempo de relax, de descanso, de relajación. Los niños, en lugar de expresarlo abiertamente, lo hacen a través de su comportamiento.

Si les notas nerviosos, con dificultades para conciliar el sueño o concentrarse, es que te están pidiendo a gritos (nunca mejor dicho en numerosas ocasiones), que les aportes un poco de relax. Ello es debido a que los pequeños en edades tempranas producen una glándula que les provoca tensión.

Cómo relajar a un bebé

Los métodos para relajar a los pequeños van variando según su edad. Para los más pequeñines, desde su nacimiento y los seis meses de edad, lo más indicado son los masajes suaves realizados con las manos, recorriendo muy despacio su cuerpo; de esta forma, poco a poco el bebé tomará consciencia de todas las partes del mismo. Estos proporcionan vínculos afectivos entre el bebé y sus padres, además de proporcionarles una sensación de seguridad y confianza en ese entorno tan novedoso para él.

Otras ventajas son que el masaje facilita en los pequeños la digestión (lo cual puede proporcionarles un gran alivio o mejora cuando tienen molestias estomacales o sufren el síndrome del lactante) y les ayuda a conciliar el sueño. La rutina del masaje después del baño infantil es el mejor método para indicarle al bebé que es la hora de dormir y a acostumbrarle a un horario para ello.

Cuando son un poco más grandes, el masaje se puede complementar con música suave o con la voz cantante de la mamá o el papá: estas caricias “musicales” les encantarán y les ayudarán a estar más tranquilos en la etapa que va hasta el año y medio.

Ya más grandecitos no hay que perder la costumbre de las caricias y masajes corporales, sin olvidar que un rato de juego con los padres les ayudará a reforzar la concentración y a reír, una gran aliada para la relajación.

De hecho, la relajación infantil es muy parecida a la de los adultos: la conseguimos a través de las actividades placenteras, los buenos momentos, las risas, los masajes que te transportan a un mundo de sueños. ¿Así quién no se relajaría?

Beneficios del masaje para el bebé

Al iniciar estas técnicas en edades tempranas, tendremos más posibilidades de éxito ya que el organismo del niño presenta una gran capacidad de adaptación y corrección. En los dos primeros meses de vida del bebé, se va desarrollando la parte cognitiva de los mismos, por lo que es posible apoyar su progreso neurológico.

Además, se alivia el sufrimiento del parto en el caso de que se haya utilizado fórceps o se haya administrado a la madre anestesia epidural, que hace que el cuerpo del bebé no funcione naturalmente o que sufran presiones cerebrales.

Para paliar estas últimas, se puede ayudar al bebé con pequeñísimos movimientos efectuados en la zona del cráneo, lo que hace que se liberen las tensiones del parto.

Pero además, el quiromasaje combinado con la osteopatía puede aliviar problemas gástricos (los famosos cólicos del lactante), estimular su aparato digestivo y fortalecer sus articulaciones.

Lo ideal sería acostumbrar a nuestro bebé a una rutina diaria de masajes. No tiene por qué ser de mucho tiempo, podemos realizarlo antes del baño o después. Seguro que nos lo agradecerá mucho.

Para un correcto masaje necesitaremos un aceite base especial para bebés, el de aceite de almendras es perfecto para éste tipo de terapias. Incluso si notamos que nuestro pequeño es muy inquieto podemos utilizar aceite de lavanda para potenciar la relajación.

Destacar que hace falta preparar un ambiente correcto para dicho masaje donde la temperatura debe ser en torno a los 24ºC y utilizar una superficie blanda o mullida.

Pasos para un masaje de bebé

  • Acostaremos al bebé en la superficie preparada y en una posición en que ambos se puedan mirar.
  • Pediremos permiso al pequeño antes de realizar nuestro masaje. Parece una tontería, pero es fundamental que el bebé acepte ser manipulado.
  • Untaremos las manos con el aceite base y lo calentaremos con ambas manos.
  • Primero empezaremos por los brazos, iremos desde las muñecas hasta los hombros. Siempre en dirección ascendente. Hay que realizar movimientos suaves ya que estamos tratando con un bebé.
  • Puedes tomar ambos brazos por sus muñecas y cruzarlos con suavidad, una vez y otra.
  • Pasaremos a las piernas. Cogeremos su mano izquierda y la juntaremos con su pie derecho haciendo un gesto cruzado y ayudando al desarrollo de la coordinación del pequeño. Luego con la mano derecha y el pie izquierdo, recuerda que siempre los movimientos son muy suaves.
  • Llegamos a las plantas de los pies y lo mejor es realizar acupresión en ellos. Sólo hay que presionar con el pulgar la planta del pie y estirar muy suavemente cada dedito.
  • Ahora vamos a masajear el estómago, que vendrá muy bien para posibles cólicos. Para ello acariciaremos en vientre moviendo las manos en forma circular, siempre en el sentido del reloj.
  • Para finalizar nuestro masaje realizaremos movimientos muy lentos y suaves desde los pies hasta la cabeza.

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