La sonrisa, principal herramienta de la esteticista
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La sonrisa, principal herramienta de la esteticista

¿Por qué acude la gente a un salón de belleza? ¿Qué mueve a las personas a ir a un centro de estética? Sin duda, la principal motivación que buscan los clientes y clientas es verse mejor, porque así se sienten mejor. Arreglarse las uñas, cuidarse el cutis, depilarse… son formas de gestionar el estrés y de aumentar la autoestima. Los motivos por los que cada vez nos cuidamos más son esos, aunque no todo el mundo lo reconozca abiertamente o lo vea así. Y es precisamente por eso, porque necesitamos liberarnos del estrés y aumentar nuestra autoestima por lo que nos gusta que nos atiendan con una sonrisa cuando acudimos a a un centro de estética o a un salón de belleza.

La sonrisa como herramienta de la esteticista

Gánate al cliente sonriendo: esa es la gran herramienta de la esteticista

Sonreír y todas las actitudes que ello lleva aparejado es una imprescindible herramienta de la esteticista para ganarse a los clientes. Evidentemente tienes que ofrecer un servicio profesional impecable. Sin embargo, una actitud alegre y amable te ofrecerá un plus: tus clientes se sentirán más a gusto, liberarán más tensiones y, como consecuencia, se verán mejor al terminar. Y un cliente que se siente bien y que se ve bien no solo vuelve, sino que también hablará maravillas del lugar y/o la persona que le proporcionó todo eso.

Tanto el personal de recepción como los profesionales esteticistas deben tener bien presente que sonreír forma parte de su trabajo. La sonrisa genera una actitud que facilita la comunicación con el cliente y que crea buen ambiente. Y no se puede olvidar nunca, ni siquiera cuando se responde al teléfono. El cliente siente cuando alguien sonríe al otro lado de la línea telefónica.

Esteticista trabajando

Otras habilidades y estrategias relacionadas

Cuando sonríes y muestras una actitud abierta y alegre es más fácil que el cliente te cuente sus inquietudes y sus problemas, lo que te permitirá recomendarle productos y servicios que le ayuden. Por supuesto, tienes que haber desarrollado una buena capacidad de escucha activa. Por otra parte no podemos olvidar que tradicionalmente los centros de estética, al igual que las peluquerías, son lugares donde a mucha gente le gusta hablar. Saber llevar una conversación es importante, pero hay que tener mucho cuidado, porque una cosa es mantener la conversación del cliente y otra muy distinta contarle tu vida o, peor aún, contarle la vida de otros (el cotilleo no es rasgo muy profesional).

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