¿Son eficaces las cremas con protección solar para prevenir el melanoma?

Es importante proteger la piel cuando está al aire libre debido al riesgo de cáncer de piel. De hecho, nuestra comprensión sobre cómo se desarrolla el cáncer de piel es limitada, y la única estrategia conocida para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de piel es evitar el daño que provoca el sol sobre esta.

Los investigadores clasifican los cánceres de piel en dos tipos principales: melanoma y no melanoma. Alrededor del 90% de los cánceres de piel de no melanoma y el 65% de los melanomas están asociados con la exposición a la radiación UV del sol.

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Foto: Meg Sanchez en Unsplash

Aunque la evidencia científica sobre la efectividad de las cremas con protección solar para prevenir el cáncer de piel son mixtas, una de las mejores maneras de proteger la piel es aplicar protector solar. Algunos datos demuestran que el protector solar es más útil para prevenir los cánceres de piel no melanoma. También hay evidencia limitada deque la exposición al sol y las quemaduras solares aumentan el riesgo de desarrollar melanoma, la forma más mortal o cáncer de piel. Pero también hay estudios Ese hallazgo de protector solar no reduce el riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer de piel.

¿Por qué es peligroso el sol y el bronceado para la piel?

La radiación ultravioleta (UV) es parte del espectro electromagnético (luz) que llega a la tierra desde el sol. Tiene longitudes de onda más cortas que la luz visible, por lo que es invisible a simple vista. Hay dos formas de rayos de luz: Ultravioleta A (UVA) y Ultravioleta B (UVB).

El ultravioleta A (UVA) es el rayo UV de onda más larga y causa más daño que los rayos UVB porque pueden penetrar más profundamente en la piel y afectar el ADN de las células.

Los rayos UVA atacan las membranas celulares y cambian las proteínas en las células. Cuando esto sucede, se producen cambios en los niveles de colágeno y elastina en la piel, lo que provoca arrugas y flacidez.

Además, los cambios en la composición celular de la piel causan daños en los vasos sanguíneos. En la piel, el resultado es un enrojecimiento constante o lo que a menudo se denomina “arañas vasculares”, que son esos grupos rojos o morados de diminutas líneas de sangre alrededor de la nariz, las mejillas y/o la barbilla.

El ultravioleta B (UVB) es el rayo UV de onda más corta y es absorbido por la capa más externa de la piel (la epidermis). Demasiada exposición a estos rayos hace que la epidermis produzca químicos llamados mediadores inflamatorios. Estos químicos pueden filtrarse debajo de la capa externa de la piel, hacia la capa media (la dermis) e inflamar los vasos sanguíneos, que luego se hinchan y enrojecen la capa externa de la piel.

Los rayos UVB también afectan el material genético de la piel, y este daño puede provocar cáncer de piel. También se sabe que los rayos UVB afectan el sistema inmunológico, interfiriendo con la capacidad de la piel para curarse.

La radiación UVB también ataca las células pigmentarias de la piel (malanocitos). Cuando esto sucede, las células aumentan su producción de melanina y comienzan a enviar más melanasomas a la superficie de la piel para tratar de proteger contra el daño al ADN de estas células. Esto es lo que causa pecas y “manchas de la edad”. Para algunas personas, y con suficiente exposición al sol, esto también conduce al melanoma y otras formas de cáncer de piel.

¿Cómo ayudan los filtros solares a proteger la piel?

Los filtros solares son productos que combinan varios ingredientes que ayudan a prevenir que la radiación ultravioleta (UV) del sol llegue a la piel.

El SPF, o factor de protección solar, es una medida de la capacidad de un protector solar para evitar que los rayos UVB dañen la piel. Funciona así: si la piel desprotegida tarda 20 minutos en comenzar a ponerse roja, el uso de un protector solar SPF 15 teóricamente evita el enrojecimiento 15 veces más, aproximadamente cinco horas.

La mayoría de los protectores solares con un SPF de 15 o más hacen un excelente trabajo de protección contra los rayos UVB. Los protectores solares de amplio espectro protegen la piel de los rayos UVA y UVB.

Cómo usar el protector solar

El  protector solar hay que aplicarlo de manera generosa por todo el cuerpo 15-30 minutos antes de la exposición al sol, independientemente del clima, antes de la exposición al sol para permitir que el ingrediente se adhiera completamente a la piel y conviene renovarla cada dos horas, así como después de nadar o de sudar mucho, incluso aunque la crema sea resistente al agua.

Además, conviene recordar que es igualmente importante proteger las orejas, la nariz, los labios y la parte superior de los pies.

Autor: Eva R.

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