Qué es el entrenamiento funcional

En los últimos años se están hablando mucho de entrenamiento funcional y, como suele pasar cuando algo se pone de moda en el mundo del fitness, empiezan a aparecer modalidades, fusiones e instructores por doquier.

El entrenamiento funcional es un tipo de ejercicio que implica el entrenamiento del cuerpo para las actividades realizadas en la vida diaria. El objetivo de este tipo de entrenamiento es obtener fuerza, estabilidad, movilidad, resistencia y flexibilidad necesarias para el día a día, tanto en el trabajo como en el deporte, así como en las actividades cotidianas. Por eso, el entrenamiento funcional utiliza ejercicios que mejoran la habilidad de movimiento en los patrones primarios para conseguir una ventaja y mejorar el desempeño para lograr las metas con seguridad y buena salud.

crossfit y entrenamiento funcional

Si se realiza correctamente, dará lugar a una mejor movilidad de las articulaciones y una mayor estabilidad, así como a patrones motores más eficientes. La mejora de estos factores disminuye la posibilidad de una lesión sufrida durante un esfuerzo.

El entrenamiento con propósito

El entrenamiento funcional es un entrenamiento enfocado a un objetivo concreto. Y, como tanto la vida como el deporte son impredecibles, el entrenamiento funcional debe integrar todos los aspectos del movimiento humano.

Los ejercicios funcionales tienden a utilizar múltiples articulaciones y numerosos músculos. Como regla general, el entrenamiento funcional resta importancia a los movimientos mono-articulares, que son los que habitualmente se realizan en las máquinas de carga guiada de las salas de tonificación y musculación. Estos movimientos trabajan grupos musculares aislados y forma estricta, dando lugar a la limitación de los rangos de movimiento tridimensionales, que son precisamente los que tienen lugar la práctica de cualquier actividad física o deporte.

La práctica de ejercicio funcional puede ser también especialmente beneficiosa como parte de un programa integral para adultos mayores para mejorar el equilibrio, la agilidad y la fuerza muscular, y reducir el riesgo de caídas.

Entrenamiento del movimiento humano

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En muchos aspectos, el entrenamiento funcional debería pensarse en términos de un continuo de movimiento. El ser humano es capaz de ejecutar una amplia variedad de actividades motrices como caminar, trotar, esprintar, saltar, levantar, empujar, traccionar, mantenerse de pie, girar… y un sin fin de combinaciones que van de las tareas simples a las tareas más complejas. El factor común de todas estas tareas es que implican patrones rítmicos precisos, que se producen en los tres planos del movimiento: sagital, frontal y transversal.

El entrenamiento para mejorar la capacidad funcional supone mucho más que el simple incremento de la capacidad de producir fuerza por parte de un músculo o grupo muscular. Más bien, requiere la puesta en marcha de estrategias de movimiento que mejoren el entramado coordinativo entre el sistema nervioso y el sistema muscular.

El entrenamiento funcional supone, en estos términos, realizar un trabajo y una ejecución motora contra una resistencia, de manera que las mejoras en la fuerza suponen paralelamente un incremento en la calidad de la ejecución de dichos patrones, lo que redunda en la mayor capacidad de realizar actividades diarias por parte de la persona. De forma más concreta, el principal objetivo del entrenamiento funcional es transferir las mejoras de fuerza obtenidas en un movimiento para mejorar la ejecución de otro patrón de movimiento por la implicación del todo el sistema neuromuscular.

En el entrenamiento funcional, tan determinante es entrenar el movimiento específico como entrenar los músculos implicados en dicho patrón. El cerebro, como órgano controlador del movimiento, no entiende de músculos, sino que entiende de movimientos.

Patrones y componentes

En este sentido, los ejercicios analíticos que estresan músculos y articulaciones de forma aislada, son menos efectivos para conseguir una mejora funcional. Por ejemplo, un “squat” tendrá más transferencia que una extensión analítica de rodilla para incrementar la capacidad de levantarse de un sofá.

Para que un ejercicio de fuerza tenga transferencia hacia otros movimientos, el patrón de movimiento empleado debe contemplar diversos componentes similares al movimiento objetivo que queremos mejorar.

Estos componentes son la coordinación, la propiocepción, el equilibrio, los diferentes tipos de contracción muscular (concéntrica, excéntrica e isométrica), velocidad de ejecución y rango de movimiento. Por ello, cada componente individual del movimiento debe considerarse una parte indisociable dentro de toda la globalidad del mismo, atendiendo a cómo será ejecutado por el sistema nervioso.

No obstante, cabe reseñar que aunque los ejercicios realizados en dispositivos analíticos de entrenamiento no son los más adecuados para conseguir una transferencia hacia la consecución de mejores movimientos globales, no significa que no deban ser utilizados como parte del entrenamiento, eso sí, teniendo en cuenta su limitada capacidad para producir transferencia.

Entrenamiento personalizado

En este sentido, un ejercicio analítico (“no funcional”), puede resultar extremadamente necesario para fortalecer un “eslabón debilitado” dentro de una cadena cinética, y facilitar así la restauración del equilibrio cinético, incrementando la posibilidad de realizar ejercicios funcionales con mayor eficacia y menor riesgo de lesión.

Finalmente, señalar también que el entrenamiento funcional no supone una nueva panacea del entrenamiento y la salud y no está regido por leyes ni verdades absolutas.

Por ello supone absolutamente necesario contemplar este tipo de entrenamiento como un proceso abierto y reflexivo, donde la variedad en el diseño de los ejercicios, así como la adaptación continua a las necesidades y objetivos, amplía las posibilidades de encontrar el camino personalizado para cada cuerpo.

No existen guías cerradas ni recetas mágicas. Si precisamente hay una disciplina de entrenamiento donde la creatividad tiene un papel primordial, es el entrenamiento funcional. Eso sí, la creatividad nos hace crecer cuando las bases son sólidas; cuando no hay bases, la creatividad se convierte temeridad e ignorancia. Y no lo olvidemos nunca, intervenimos sobre cuerpos, con sus procesos, su naturaleza y sus complejidades. Hasta que no entendamos su funcionamiento, nunca podremos ayudarle a funcionar mejor.

Autor: Eva R.

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