Claves para enfrentarte a tus clases colectivas como instructor
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Claves para enfrentarte a tus clases colectivas como instructor

Llevas tiempo formándote como instructor de clases colectivas y dirigidas, entrenando, dando forma a ideas originales, imaginándote al frente de una clase… Y, por fin, llega tu oportunidad y tu primera clase colectiva. Eres todo motivación y, tal vez, un manojo de nervios. Y, tal vez, todo eso que tenías tan claro, de repente, se desvanece o se confunde en un lío de ideas. Luego, tal vez, lleguen las dudas, la sensación de impotencia y otras cosas por el estilo.

Lo cierto es que, si algo así ocurre, no pasa nada. Piensa que, cada día que pase serás mucho mejor como instructor. Aprenderás, mejorarás. Le pasa a todo el mundo en todos los puestos de trabajo. Pero cuando llega el momento de enfrentarte a tu primera clase eso no importa. Hay que superar ese primer reto. Aquí van algunos consejos para que te enfrentes con ilusión y confianza a tu primera clase colectiva.

primera clase colectiva como instructor

Admite cómo te sientes

El primer paso para superar los nervios es admitir cómo te sientes, identificar tus emociones. Aquí el rango es muy amplio y las sensaciones muy variadas. Identifica tu estado de ánimo y acéptalo. No pasa nada. Sé compasivo contigo mismo. Los nervios no se van a ir así, sin más, así que acéptalos como tu compañero de ese viaje.

Date ánimos frente al espejo

Mírate al espejo y anímate. Dile a la imagen del espejo: ¡Tú puedes! ¡Estás aquí porque lo vales! ¡Demúestrales quién eres! Y cosas así. Que los nervios no hagan que tu confianza se desvanezca.

Ponte guapo/a

Ponerte guapo/a para tu primera clase te ayudará a sentirte más seguro en tu primera clase colectiva. Cuida tu ropa, tu peinado, tu aspecto.

Sé tú mismo

Saca lo mejor de ti. No intentes ser alguien que no eres. No intentes imitar a nadie. Con el tiempo irás modelando tu propio estilo. Sé tú mismo, sé auténtico.

Preséntate

Antes de comenzar la clase, da la bienvenida a los asistentes y preséntate. Agradece su asistencia y diles que estás muy contento de estar allí con ellos, que tienes muchas ganas de estar ahí. Sé breve. No hace falta que les digas que es tu primera clase colectiva ni que no tienes experiencia. Esta primera aproximación te ayudará a romper el hielo y a generar empatía en los asistentes.

No te compliques 

Apuesta por una clase que no sea demasiado complicada ni demasiado dura. Cuanto más te compliques más fácil es que cometas algún error. Cuando más dura sea la clase más fácil es que te agotes. El hecho de hablar exige un gran esfuerzo. Es tu primera clase colectiva, no una masterclass.

Diviértete y disfruta

Prepara una clase divertida, con música que transmita alegría, buenas vibraciones, con música que inspire y que traiga buenos recuerdos, una clase para disfrutar. Y si cometes algún error o metes la pata, no pasa nada. Tómatelo con humor y, si hay algo susceptible de hacer gracia, ríete tú primero de ti mismo. No pasa nada.

Agradece la asistencia

Cuando acabes, agradece a todo el mundo su asistencia una vez más. Felicítalos por su gran trabajo y diles lo mucho que has disfrutado con ellos. Inicia unos aplausos a modo de homenaje y dedícatelos también a ti, por haber hecho una gran clase.

Recomienda y asesora

Elegir la clase colectiva en el gimnasio

Para empezar, es fundamental establecer el objetivo que se quiere conseguir y adecuarlo a la realidad personal. Por ejemplo, si quiere adelgazar. Ten en cuenta que, sea cual sea su objetivo, no puedes obviar cuestiones como la edad, el estado de salud, el historial médico o la disponibilidad y compromiso. En cualquier caso, hay disciplinas que te ayudarán más que otras o que te permitirán alcanzar antes tu objetivo.

En este sentido, es muy importante asesorar, no solo a la hora de elegir la mejor disciplina para alcanzar el objetivo, sino también para establecer un objetivo realista.

Otra cuestión a tener en cuenta es el estado de salud y la forma física. Si tiene problemas articulares, problemas de flexibilidad, problemas de corazón, baja capacidad cardiovascular, poca fuerza muscular o baja coordinación, por nombrar algunas cuestiones limitantes, habrá clases a las que no pueda asistir o de las que tenga que buscar clases modificadas o de iniciación.

No podemos olvidarnos de una cuestión fundamental para elegir la clase colectiva que más te conviene: el horario. Según sea el ritmo diario, el horario de la clase debe permitir seguir con su rutina de alimentación y sueño. Hay que considerar cuestiones como la digestión o la hora de acostarte para que el ejercicio no interrumpa el ritmo.

Ten en cuenta que ante una disciplina más exigente de lo que el cuerpo puede resistir, en el mejor de los casos, lo dejará y, en el peor, se lesionará. Y si el entrenamiento desajusta su ritmo diario es fácil que los beneficios del entrenamiento se disipen con el agravamiento o aparición de otros problemas.

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