Notas sobre el Pilates clásico puro
Joseph Pilates en una de sus primeras clases del método

Notas sobre el Pilates clásico puro

El método Pilates se ha popularizado tanto que han surgido versiones, fusiones y disciplinas basadas en el método original, que no siempre cumplen con las expectativas de la versión original.

De hecho, muchas son las voces que defienden el método clásico puro o que, al menos, insistiendo en que no todo lo que se hace llamar Pilates responde a lo que su fundador creó.

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Peter Fiasca, en su libro Descubriendo Pilates Clásico Puro publicado en el año 2010, explica que Joseph Pilates diseñó su sistema como una forma completa de movimiento, destinada a mejorar la postura, la coordinación, el estado de alerta mental, la capacidad de respuesta y la precisión de cada individuo, mediante el refuerzo de la musculatura central, con el objetivo de alargar nuestra supervivencia.

Para ello, según Fiasca, Pilates creó un conjunto razonado de ejercicios que no necesitaban de otras metodologías incompatibles ni ser mezclado con otras técnicas de movimiento.

En el programa de estudios tradicionales de Joseph Pilates, encontramos una amplia gama de modificaciones, diseñadas para atender los posibles síntomas y limitaciones físicas del individuo. Y, aunque a ciertas personas les resulte tentador, en el sistema tradicional de Pilates no hay necesidad de incluir simplificaciones al azar, ni aspectos de otras modalidades de movimiento.

Pilates o Contrología

Fiasca entiende que estas intrusiones resultan perjudiciales, puesto que sólo consiguen restar al método tradicional complejidad, inteligencia y solidez.

La Contrología, como Joseph Pilates llamó originariamente a su método, se define como la coordinación completa del cuerpo, la mente y el espíritu por medio de un sistema de ejercicio correctivo, que aumentaba el potencial del cuerpo para ser más capaz, tener una mente más tranquila y una vida más equilibrada.

Peter Fiasca opina que el sistema tradicional es único e indivisible, organizado y estructurado de manera razonada, en el que cada ejercicio resuena con los otros, sin oponerse entre sí.

En el sistema tradicional, la progresión de los ejercicios forma una secuencia epigenética: cada ejercicio —y cada serie de ejercicios— debe edificarse sobre la posición apropiada, la articulación, la energía, la fluidez y la posición del ejercicio o serie de ejercicios anteriores”.

Aclaraciones

No practicar el Pilates tradicional no tiene nada de malo en sí mismo. No obstante, es importante saber qué se está haciendo y, en caso de que lo que se haga no responda a las bases del método tradicional, tener bien claro sus fundamentos, objetivos y metodología.

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