Grasas y carbohidratos para antes de entrenar
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Grasas y carbohidratos para antes de entrenar

¿Grasas antes de entrenar? ¡Grasas nunca! Tal vez esa haya sido tu reacción al leer el título de este artículo. Pero no te apresures. Las grasas cumplen su función y, aunque no te lo creas, incluso en un dieta para alto rendimiento, la grasa juega un papel importante.

Durante décadas, los atletas amateurs y de competición han creído firmemente que debemos consumir una dieta rica en hidratos de carbono para conseguir la energía necesaria para el esfuerzo físico que se va a hacer. Así, la sabiduría popular ha tratado de evitar los alimentos grasos, ya que son una fuente de energía ineficiente que podría conducir al aumento de peso.

Pero en los últimos años, algunos científicos y un buen número de atletas han empezado a cuestionar esas creencias, especialmente en lo que se refiere a deportes de ultra-resistencia.

En este sentido, un estudio reciente muestra que una dieta compuesta por 85% de grasa puede ayudar a mejorar el rendimiento general de atletas de alta resistencia más que la dieta tradicional alta en carbohidratos, considerada la mejor dieta para los atletas. Cuando se habla de grasa se está hablando de “grasas buenas”, es decir, grasas insaturadas, las que provienen de los alimentos como las nueces, los aguacates o el aceite de oliva extra virgen.

Repensar la grasa como energía para el ejercicio de resistencia

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Según explican los investigadores, un elemento clave que contribuye al deterioro de la capacidad de continuar con el ejercicio durante el deporte físicamente exigente, parece reducirse con la disponibilidad de carbohidratos, junto con la incapacidad para utilizar eficazmente las fuentes de energía alternativas de lípidos.

Paradójicamente, el deterioro cognitivo y físico asociado con el agotamiento de glucógeno se produce en presencia de un exceso de abundancia de combustible almacenado en forma de grasa corporal al que el atleta es aparentemente incapaz de acceder de manera efectiva.

Las tácticas de abastecimiento de combustible actuales que hacen hincapié en la ingesta de alto contenido en carbohidratos antes y durante el ejercicio inhiben la utilización de la grasa.

El enfoque más eficaz para acelerar la capacidad del cuerpo para oxidar la grasa es disminuir la ingesta de carbohidratos de la dieta hasta un nivel que resulta en la cetosis nutricional (situación metabólica del organismo originada por un déficit en el aporte de carbohidratos), lo que induce el catabolismo de las grasas a fin de obtener energía, generando unos compuestos denominados cuerpos cetónicos, los cuales descomponen las grasas en cadenas más cortas, generando acetoacetato que se usa como energía por el cerebro (en estados de ayuno aporta el 75% de la energía) y el resto de los órganos del cuerpo humano, mientras aumenta la ingesta de grasa durante un período de varias semanas.

El conjunto coordinado de adaptaciones metabólicas que garantiza el suministro de combustible de forma adecuada cuando hay baja disponibilidad en carbohidratos, se conoce como ceto-adaptación o keto-adaptación.

Comamos con cabeza antes de entrenar

Antes de tirar todas las reglas de alimentación saludable por la ventana, es importante tener en cuenta que esta recomendación no es para la mayoría de la gente que hace ejercicio de forma regular, sino que puede ser útil para ciertos atletas de alto rendimiento.

La mayoría de la gente que hace deporte con regularidad con la suficiente consciencia como para preocuparse de su alimentación en relación a su rendimiento no entrena ni compite a niveles de alto rendimiento. Sin embargo, esta información sin duda pone en cuestión el pensamiento tradicional sobre lo que se debe y no debe comer en relación al ejercicio físico y antes de entrenar.

Es importante recordar que los carbohidratos son una parte esencial de una dieta sana y equilibrada que proporcionan energía para los entrenamientos en forma de glucógeno, que se almacena en el hígado y en los músculos. En cuanto a la grasa, hay que analizar cómo puede ser utilizada como energía cuando no hablamos de alto rendimiento y, por lo tanto, no se dan las mismas circunstancias. Ni después, ni durante, ni antes de entrenar.

Aún así, no es una buena idea excederse en el consumo de hidratos de carbono o grasas en todas sus comidas, y menos con la disculpa de que luego se quemarán durante el entrenamiento.

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