¿El ejercicio facilita el control del peso? La respuesta puede depender del sexo

Es habitual que médicos y otros profesionales de la salud recomienden dieta y ejercicio como un método para perder peso. Sin embargo, el ejercicio para el control del peso podría no ser igualmente efectivo en hombres y mujeres, según una investigación realizada en la Universidad de Colorado, en los Estados Unidos. Lo cual hace interesante también diferenciar los conceptos y recomendaciones de nutrición deportiva en función del sexo.

En el estudio, los investigadores alimentaron a ratas machos y hembras con una dieta alta en grasas. Después, entrenaron a la mitad de ellas para correr en una cinta rodante. Después de 10 semanas hubo una diferencia notable en la respuesta al entrenamiento físico en machos y hembras.

Hacer ejercicio para el control del peso

Diferentes respuestas en el control del peso según el sexo

Las ratas macho que hacían ejercicio comían menos alimentos y ganaban menos peso que los machos sedentarios. Sin embargo, el ejercicio en las ratas hembra no redujo su ingesta de alimentos y no se produjo ese control del peso. Al final del estudio, las hembras activas pesaron lo mismo que las sedentarias.

Cuando este estudio se repitió en machos alimentados con una dieta baja en grasas, el equipo de investigación descubrió que el impacto del ejercicio en el peso corporal era evidente incluso antes que en las ratas macho alimentadas con una dieta alta en grasas.

Interleucina-6

Otros investigadores han indicado que una sola sesión de ejercicio conduce a un aumento de la interleucina-6 (IL-6) en el hipotálamo de los roedores machos. El hipotálamo es un área del cerebro que desempeña un papel clave en el control de las señales del cuerpo para regular adecuadamente el comportamiento de alimentación y, en consecuencia, del control del peso. La IL-6 es producida por las células musculares durante episodios agudos de ejercicio extenuante, y también puede producirse en el cerebro con ejercicio.

Los estudios han demostrado que la IL-6 podría mediar los efectos beneficiosos del ejercicio en la regulación del peso corporal, mediante la mejora de la respuesta del cerebro a las hormonas que suprimen la ingesta de alimentos.

Sorprendentemente, esta historia de IL-6 y el ejercicio agudo no se traduce fácilmente en la condición de ejercicio entrenado. Cuando los investigadores de la Universidad de Colorado midieron la IL-6 en sus estudios, descubrieron que las ratas machos entrenadas para el ejercicio habían disminuido la IL-6 hipotalámica, mientras que las hembras ejercitadas habían aumentado la IL-6. Creen que el ejercicio crónico, a diferencia de un simple ejercicio, puede dar lugar a diferencias sexuales específicas en el control del peso corporal a través de efectos diferenciales sobre la inflamación hipotalámica, en lugar de alterar de forma aguda las concentraciones locales de IL-6.

A pesar de una mayor prevalencia de obesidad en las mujeres y las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres en las señales hormonales y los procesos cerebrales que influyen en el apetito, la gran mayoría de los estudios sobre la obesidad y el tratamiento se realizan en animales machos. De ahí que los investigadores esperan que esta investigación inspire a otros investigadores a examinar una respuesta específica de la mujer en sus modelos animales. “Es inaceptable simplemente suponer que las mujeres responderán a las intervenciones de la misma manera que los hombres”, dicen.

Ejercicio para controlar el peso

El ejercicio por si solo no basta para perder peso

En otro estudio publicado en Applied Physiology, Nutrition and Metabolism los investigadores concluyeron que es poco probable que el ejercicio por sí solo sea suficiente para perder peso, al menos para las mujeres.

El estudio incluyó dos experimentos.

  1. Para el primer experimento, 34 mujeres de 18 a 32 años participaron en una sesión de entrenamiento en circuito tres veces por semana durante un total de 4 semanas.
  2. El segundo experimento incluyó a 36 mujeres del mismo grupo de edad, todas las cuales participaron en las mismas sesiones de entrenamiento, durante 8 semanas.

Al comienzo y al final de cada experimento, se midieron el peso, la masa muscular y la masa grasa de cada mujer. También se tomaron muestras de sangre de los participantes, lo que permitió al equipo medir los niveles de hormonas del apetito, como la insulina, la leptina, la amilina, la grelina y el péptido YY. Estas hormonas pueden influir en la sensación de hambre y la ingesta de alimentos.

El objetivo de este estudio fue determinar si el ejercicio por sí solo llevaría a la pérdida de peso en las mujeres, aunque las mujeres que participaron no fueron informadas de esto. En cambio, se les dijo que el estudio evaluaría los efectos del ejercicio sobre la cognición y la aptitud cardiorrespiratoria. Esto se hizo así para evitar posibles sesgos.

“Cuando las personas hacen ejercicio, a menudo restringen su dieta, consciente o inconscientemente, y esto puede enmascarar los efectos del ejercicio”, explican los investigadores.

Sin cambios de peso

Al final de los programas de 4 y 8 semanas, los investigadores encontraron que ninguna de las mujeres había perdido peso, independientemente de si eran delgadas, con sobrepeso u obesas antes de la intervención. Las mujeres delgadas, sin embargo, vieron un aumento en la masa muscular después del entrenamiento con ejercicios.

Los investigadores también encontraron que las mujeres con sobrepeso u obesidad experimentaron cambios en las hormonas del apetito que se asociaron con el aumento del hambre. El equipo dice que esto puede explicar en parte por qué el ejercicio por sí solo no hace que se pierda peso.

Nuestro sistema corporal está tan bien regulado, que siempre encuentra una manera de compensar la pérdida de energía después del ejercicio“, dicen los investigadores. “Sea consciente de ello o no, una persona que realiza más actividad física o ejercicio puede experimentar un aumento del apetito como resultado, y esto dificulta que las personas alcancen sus objetivos”.

Cómo perder más peso haciendo ejercicio

1 – Termogénesis no asociada al ejercicio NEAT

La termogénesis no asociada al ejercicio, NEAT por sus siglas en inglés (Non-Exercise Activity Thermogenesis) suena a proceso metabólico extraño y peligroso, pero para nada lo es.

Es el proceso en que la grasa es procesada para transformarla en energía. Se llama NEAT a toda esa energía que se gasta en todo lo que no es comer, dormir ni hacer deporte, y está principalmente relacionada con todo el movimiento diario. El hecho de moverse en vez de estar sentado, de usar las escaleras en vez del ascensor o incluso de levantarse en vez de usar los mandos a distancia puede suponer un importante aumento en el consumo diario de calorías.

2 – Aumentar la masa muscular

El músculo es más activo metabólicamente que la grasa. Tener más músculo puede tener un impacto duradero en tanto la pérdida de peso y en la salud, ya que consume energía, tanto durante la contracción como durante el reposo. Podríamos decir a modo de metáfora que el músculo es materia viva que necesita alimentarse.

Así, cuanto más masa muscular se tiene, más calorías se consumen, no solo durante el ejercicio, sino también en la actividad diaria e incluso en reposo.

3 – EPOC: Exceso de consumo de oxígeno post-ejercicio

Otra forma “secreta” que usa el cuerpo para quemar calorías es el exceso de consumo de oxígeno post-ejercicio o EPOC. Este proceso funciona de la siguiente manera. Una vez que el entrenamiento ha terminado, nuestros cuerpos gastan calorías para conseguir que el cuerpo vuelva a su estado previo al ejercicio.

Autor: Eva María Rodríguez

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