Cómo trabajar los abdominales de pie

Tradicionalmente, tanto en las clases dirigidas como en las rutinas en las salas de pesas, los ejercicio abdominales se realizan en posición tumbada. Pero ejercitar los músculos abdominales también se puede hacer de pie, lo cual facilita mucho el trabajo en ciertas ocasiones, especialmente si quieres hacer ejercicio por tu cuenta o no cuentas con mucho espacio o con un lugar donde tumbarte cómodamente.

Trabajar los abdominales de pie no es que sea mejor que hacerlo tumbados. De hecho, trabajar los abdominales tumbado es más eficaz de cara a la contracción de las fibras musculares. Sin embargo, trabajar los abdominales de pie nos permite conseguir un entrenamiento más funcional, más cercano a los movimientos normales que realizamos en nuestro día a día.

Ejercicios de pie para el recto abdominal

  1. abdominales de pieExtender ambos brazos hacia arriba, por encima de la cabeza. Descender hacia el tronco mientras se eleva una pierna al frente, siempre extendida. Regresar a la posición inicial y realizamos el movimiento con la otra pierna. Intenta tocar con los dedos las puntas de los pies.
  2. Elevar rodillas al pecho alternativamente. Para aumentar intensidad, separa ligeramente la piernas y eleva los brazos extendidos por encima de la cabeza. Al elevar la rodilla baja los brazos, uno a la posición de cruz, el contrario a la rodilla que se eleva flexionado, buscando juntar el codo con la rodilla.
  3. Haz una sentadilla con las piernas separadas subiendo con explosividad para realizar un salto y aprovecha la inercia para llevar las rodillas al pecho, de manera alternativa. Si te sientes con fuerza, puedes darle más explosividad aún y elevar las dos piernas a la vez, pero con las piernas menos separadas.

Ejercicios de pie para los oblicuos

  1. hacer abdominales de pieDe pie, con las piernas ligeramente separadas, flexiona de lado a lado el tronco, bajando la mano a lo largo de las piernas, mirando al frente. Puedes aumentar la intensidad cogiendo una mancuerna con cada mano.
  2. Con las piernas ligeramente separadas y las manos en la nuca, eleva las rodillas alternativamente hacia fuera. Flexiona el tronco para que el codo correspondiente se dirija hacia la rodilla.
  3. Coge una mancuerna con ambas manos y, como si fuera un hacha, llévala al lado derecho de la cabeza. Desde aquí, con un movimiento rápido, haz el gesto de querer darle un hachazo a un tronco situado al lado de tu pie izquierdo. El movimiento debe ser explosivo.

Autor: Eva R.

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