Adiós a la pereza con las clases colectivas en el gimnasio

Muchos son los que dos o tres veces al año dicen que van a empezar a hacer ejercicio. Algunos se lo piensan otra vez y cambian de idea, muchos empiezan y al poco tiempo lo dejan. ¿El motivo? En la mayor parte de los casos, digan lo que digan, es pereza (con una pizca, a veces bastante grande, de aburrimiento y falta de motivación).

Lo mejor para todos esos que les cuesta empezar a hacer ejercicio es apuntarse a clases colectivas en un gimnasio. No cabe la menor duda. ¿Por qué? Sigue leyendo.

Clases colectivas para vencer la pereza de hacer ejercicio

Las clases colectivas son una gran herramienta para encontrar la motivación necesaria y organizarse el horario.

  • Puedes encontrar clases colectivas de muchos tipos, para que hagas lo que realmente te gusta, tanto si quieres caña como si buscas algo más tranquilo.
  • Las clases colectivas presentan variedad de ejercicios, lo que ayuda a vencer el aburrimiento.
  • No tienes que preocuparte de pensar en tablas, series ni nada. El monitor se ocupa. Tú solo tienes que ir y hacer lo que te digan.
  • La música que acompaña a las clases colectivas te ayuda a entrar en sintonía con el ejercicio. Aunque hayas ido con pocas ganas enseguida te pondrás a tono.
  • Las clases colectivas te permiten socializar -en la medida que quieras-. Esto es un incentivo adicional, porque te permite apoyarte en otros para seguir adelante.
  • Las clases colectivas tienen un horario. Incluso aunque trabajes a turnos o tengas horarios poco regulares, gracias al horario fijo de las clases podrás organizarte mejor. Una vez más, solo es cuestión de dejarse llevar.
  • Puedes preguntarle al monitor de la clase que elijas sobre cualquier duda que tengas. Él te asesorará para que hagas los ejercicios de forma adecuada a tus posibilidades e incluso para que hagas otra actividad que te vaya mejor. En cualquier caso, el monitor explica cómo hacer los ejercicios correctamente, para que lo puedas hacer bien, con menor riesgo de lesiones que si entrenaras tú solo.

Ya lo sabes. Deja la pereza en casa y ¡a ponerse en forma!

Autor: Eva María Rodríguez

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