Cómo actuar con un pasajero que tiene miedo a volar

Los viajes en avión despiertan sensaciones diferentes en cada persona. No todos los viajeros son iguales. Algunos tienen vuelo a volar, en muchos casos porque se trata de la primera vez. En realidad, a pesar de que se trata de algo cada vez más habitual, lo cierto es que es normal tener miedo a volar. Se estima que uno de cada tres pasajeros tiene miedo a volar.

Este miedo a volar puede surgir por diversos motivos, como pérdida de control al estar sentado en un asiento estrecho, la altura a la que se eleva el avión sobre la tierra las sacudidas del avión al pasar por una zona de turbulencias.

Pasillo del avión con un tripulante al fondo

Causas del miedo a volar

Las aerolíneas entrenan a sus trabajadores para afrontar estos casos, por lo que deben saber identificar en primer lugar de donde procede el miedo, ya que, a veces, la aerofobia es una consecuencia de otras fobias, como la claustrofobia o miedo a los espacios cerrados.

  • Miedo a espacios cerrados.
  • Miedo a las alturas.
  • Sensación de no tener el control.
  • Miedo a tener ataques de pánico en un lugar cerrado.
  • Miedo a las turbulencias.
  • Miedo a volar por la noche o sobre el mar.

Cómo actuar ante la aerofobia

En cualquier caso, si un pasajero sufre un ataque de pánico es necesario atenderlo, tanto por su propia seguridad como por el estado de ánimo general del resto de pasajeros. El miedo es bastante contagioso y puede producir situaciones de tensión muy incómodas.

Es muy importante actuar en el momento que se detecta cualquier situación de miedo o tensión para que no se desencadene el pánico. En este sentido, es esencial hablar con los pasajeros en general para detectar situaciones de tensión, y acercarse con frecuencia a comprobar el estado de los que estén más asustados.

El auxiliar de vuelo encargado debe explicarles lo que va a ocurrir en los momentos clave del despegue y el aterrizaje y tranquilizarlos les ayudará a tomar control sobre su situación. También les ayudará recibir elogios por la superación del momento y hablar de cómo se sienten para liberar tensiones.

Recomendar a los viajeros más asustados que escuchen música es una manera de mantenerlos ocupados durante el trayecto. En algunos casos, pueden ser útiles las infusiones a base de tila para que se relajen todo lo que puedan.

Lo que no se debe hacer es dar o recomendar a ningún pasajero que tome medicamentos relajantes o tranquilizantes. Si el pasajero lo desea y toma una medicina quedan bajo su responsabilidad las consecuencias.

En cualquier caso, la amabilidad, el buen humor y la atención hacia los pasajeros ayudan a calmar los nervios. La primera experiencia es fundamental, y en ella los auxiliares de vuelo juegan un papel importante.

Autor: Eva R.

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