La hipoxia y la despresurización de la cabina

La hipoxia se define como aquella situación en la que no llega el suficiente oxígeno a la célula y los tejidos que conforman, de manera que los órganos formados por los diferentes tejidos, no funcionan correctamente, hasta el punto de que pueden dejar de funcionar.

La causa más frecuente de hipoxia en el medio aeronáutico es la hipoxia hipóxica (por deficiencia de oxígeno debido a la altitud), aunque hay otros tres tipos de hipoxia: por estancamiento, anémica e histotóxica.

La falta de oxígeno en altura

Si bien la atmósfera es una capa de gas que rodea al globo terráqueo envolviéndola hasta unos 1.300 km de altitud, ya sabemos que las personas que quedan atrapadas en montañas altas corren grave riesgo, pudiendo fallecer y no sólo por las lesiones o enfermedades sufridas en la zona donde han quedado detenidos, sino por la hipoxia.

Cuando un alpinista sufre un accidente o complicación médica y queda detenido a unos 7.500 metros en una montaña, la situación es realmente grave. Es necesario bajar a altitudes compatibles con la vida rápidamente.

El gas componente que más “nos suena” de la atmósfera es el oxígeno, pero realmente el gas que más se encuentra en ella es el nitrógeno. El oxígeno de la atmósfera es el 21% de ella. En estas condiciones y en personas sanas, es totalmente compatible con la vida, como comprobamos cada vez que nos levantamos por la mañana.

Los gases en la atmósfera son partículas, al fin y al cabo, que por poco que sea tienen un peso, siendo atraídas al suelo por efecto de la gravedad terrestre. Ello conforma la presión atmosférica, suma de las presiones parciales de los gases que la integran: a nivel del mar tiene un valor medido en mm Hg (milímetros de mercurio) de 760.

Descenso de la presión atmosférica

avion volandoConforme ascendemos (imaginemos que subimos en un globo), como sabemos que disminuye la presión atmosférica, sucede que las partículas (entre ellas las de oxígeno) se van separando y así vamos tomando cada vez menos partículas de oxígeno con cada inspiración.

Antes de subir un “ocho mil”, se han realizado actividades de varios días en los denominados campamentos base, a altitudes que oscilan sobre los 4.500 metros, de modo que el cuerpo humano se aclimata y por ello, el montañero, puede proseguir después su ascenso, incluso sin ayuda de oxígeno suplementario, hasta la máxima altitud de La Tierra a 8.848 metros.

Pero por muy aclimatados que estén, no es posible llegar a esa cima y quedarse allí unos días. Corremos grave riesgo de muerte y lesiones cerebrales. Llegados a la cima, plantamos la bandera, nos hacemos unas fotografías y bajamos enseguida, con mucho cuidado de no tener un tropiezo que obligue a la expedición a dejarnos allí.

Si directamente nos dejaran en la cima del Everest (unos 29.500 pies-8.848 metros) y, por tanto sin aclimatación, dispondríamos de 1 a 2 minutos de vida, antes de entrar en coma y posterior fallecimiento, si no se adoptan las medidas de apoyo correspondientes. Esto es lo que se conoce como Tiempo Útil de Conciencia (TUC), diferente, claro está, a cada altitud. Están tan separadas las partículas de oxígeno a esa altura que cada inspiración puede recoger muy pocas de ellas, lo cual es insuficiente para mantener la actividad cerebral. Otra cosa es que dispongamos de botella de oxígeno.

A los 7.500 metros referidos como punto del accidente-incidente montañero, el TUC pasa a ser de 3 a 5 minutos, por lo que o tienes oxígeno suplementario y mucho, o en esos 3-5 minutos puedes entrar en coma.

Despresurización de la cabina

mascarillas de oxigeno en avionAsí las cosas, comprendemos que cuando vamos en avión a una altura de crucero de unos 33.000 pies-10.000 metros, si inspirásemos el aire exterior, dispondríamos en este caso de sólo 30 segundos a poco más de un minuto, según personas.

Conforme asciende el avión, parte del aire atmosférico que succiona por sus motores, lo introduce dentro del propio avión donde están pasajeros y pilotos, lo que se llama presurización, lo que nos hace volar allá arriba a unos 10 km como si estuviésemos realmente a una altura de unos 2.400 metros (2,4 km) lo cual es perfectamente compatible con la vida, claro está.

Si ocurre una despresurización de cabina, automáticamente, el piloto da la orden al avión de ir bajando para no quedar expuestos a esas altitudes incompatibles con la vida. A la vez, caen del techo sobre los asientos, unas mascarillas que aportan oxígeno, hasta que la altitud alcanzada por el avión, llega al considerado Nivel de Seguridad en Vuelo: 3.000 metros, donde ya podrían dejar de utilizarse.

Desde ahí se dirigirá al aeropuerto más cercano, denominado alternativo, tomando tierra todos sanos y salvos.

Autor: Ramón Simarro Casas. Médico de vuelo, médico examinador aéreo. Diplomado Universitario en Medicina del Ejercicio Físico y del Deporte

Autor: CIM Formación

Compartir

3 comentarios en “La hipoxia y la despresurización de la cabina

    1. Hola Hector,
      El tiempo útil de conciencia (TUC) a 30.000 pies es de 1 a 2 minutos.
      El tiempo útil de conciencia (TUC) a 35.000 pies es de 30 a 60 segs.
      Como ejemplo, no nos podrían dejar de golpe en la cima del Everest, salvo que llevásemos oxígeno, porque sin él moriríamos irremediablemente en menos de 1 minuto. Los que allí llegan y no tienen oxígeno como ayuda es porque están muy bien preparados. Hay solo unos cuantos en el mundo que lo pueden hacer.
      Y por poner un último ejemplo, el TUC a 50.000 pies es tan solo de 6 a 8 segundos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ellos confían en nosotros…