La historia de Vesna Vulovic
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La historia de Vesna Vulovic

Vesna Vulovic es una azafata de vuelo que sobrevivió a una caída libre de 10 kilómetros después de registrarse una explosión que fracturó el avión en el que viajaba.

El mundo de los vuelos es realmente apasionante, tanto para los que nos aficionamos a ellos como para los que trabajan en él. Al inmiscuirnos un poco en este ámbito, descubrimos fabulosas e interesantes historias como esta.

Sobrevivir a una caída de avión

El 26 de enero de 1972, Vesna Vulovic, quien trabajaba de azafata para la compañía aérea JAT, viajaba de Estocolmo a Belgrado a bordo de un McDonnel Douglas DC-9. Corría una época difícil en los Balcanes: la Guerra Fría destrozaba vidas y familias enteras cada día y convertía cada vuelo en una verdadera lucha contra la muerte (aviones de guerra surcaban los aires constantemente y las explosiones en el cielo eran corrientes).

Vesna VulovicEn el avión, aparte de Vesna, viajaban otras dos azafatas, dos pilotos y 23 pasajeros. Todo iba bien hasta que ocurrió algo catastrófico. Después de cortarse bruscamente la comunicación del avión con la torre de control en tierra firme, una terrible explosión finiquitó la vida de la inmensa mole de acero.

Desde fuera se pudo oír una explosión que tuvo lugar a 10 kilómetros de la tierra y que provocó una fractura rotunda del avión. Poco después, las partes del avión cayeron en picado desde la cúspide de una montaña en República Checa. Los rescatistas acudieron a la zona rápidamente y, aunque no esperaban encontrar supervivientes, Vesna Vulovic destruyó su hipótesis: siendo la única que salió con vida de aquella tragedia.

¿Por qué sobrevivió Vesna Vulovic?

La pregunta que todos se hicieron fue ¿cómo es posible que la joven sobreviviera no sólo a la explosión, sino también a la caída? La respuesta que ha tenido mayor consenso, a lo largo de los años y las investigaciones, es la siguiente.

Cuando tuvo lugar la explosión la azafata se encontraba en la cola del avión, por lo que el efecto a ella no la alcanzó. Después, cuando el armazón se quebró y las partes se desprendieron, uno de los trolleys que la joven estaba manejando en el momento del accidente bloqueó su cuerpo contra la pared de la cola, lo que impidió que la presión del aire la expulsara al exterior.

A su vez, el impacto contra la nieve y la caída por la montaña hizo que las consecuencias del choque se suavizaran un poco. Pese a todo, Vesna salió con varias lesiones: rotura de ambas piernas, fractura de cráneo y de tres vértebras que le provocaron una parálisis temporal.

Y en este punto reside lo más maravilloso de esta historia, y es que Vesna no sólo supo recuperarse y volver a andar sino que, años más tarde del accidente, volvió a volar: porque ciertas pasiones son incorregibles.

Cuando volamos ponemos nuestra vida en riesgo durante el tiempo que dure el viaje, pero los profesionales del sector lo hacen de forma sucesiva cada día durante muchísimas horas. Sin embargo, no dejan de ejercer su tarea con responsabilidad y certeza. Creemos que tener más presentes experiencias como la de Vulovic deberían servirnos para valorar más el trabajo de los auxiliares de vuelo.

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