Conocimientos del auxiliar de vuelo sobre supervivencia en el agua

Es fundamental que los tripulantes de cabina sepan cuáles son los protocolos a seguir para la supervivencia en el agua. No en vano, cuatro quintas partes de la superficie terrestre están cubiertas de agua y, probablemente, de todos los entornos, sea el más difícil para la supervivencia.

En agua fría, el cuerpo se enfría más rápidamente e, incluso si se está dentro de una balsa, el viento puede ejercer los mismos efectos. Sólo en el agua las posibilidades de supervivencia son escasas si no se cuenta con medios y material.

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Foto: Lee Robinson en Unsplash

Supervivencia en el agua

Los aviones y barcos disponen de balsas, pero la tarea de acceder a una de ellas puede se difícil en alta mar. Cuando se abandona una aeronave en un amerizaje es esencial llevarse todo el material disponible y colocarse el chaleco salvavidas. El chaleco ahorrará mucha energía. Incluso en una balsa, se deberá permanecer siempre con el chaleco puesto.

Tanto si el avión dispone de balsa o no, la prioridad es alejarse cuanto antes de la aeronave, para evitar ser arrastrados por el hundimiento y apartarse de cualquier derrame de combustible, ya que existe un riesgo evidente de incendio o explosión.

Una vez que se han agotado las reservas de comida y bebida, no se puede tener la certeza de conseguir más. Por lo tanto, cualquier posibilidad de obtener agua y alimentos del mar debe ser explotada para conservar, el máximo tiempo posible, las reservas.

En caso de amerizaje

Si fuera necesario efectuar un amerizaje, debe hacerse lo posible porque éste sea tan próximo a la costa o a un barco y a zonas en calma como las circunstancias lo permitan.

La utilización de potencia durante el amerizaje es tan importante que una vez asegurados por todos los medios que no es posible alcanzar la costa bajo ninguna circunstancia, se debe elegir amarar antes de que se acabe el combustible, pudiendo por tanto utilizar los motores durante la aproximación.

La selección del rumbo apropiado de amerizaje puede influir extraordinariamente en el éxito o no de la maniobra. Con el objetivo de seleccionar apropiadamente el rumbo de la aeronave, se necesita efectuar una adecuada evaluación del estado del mar y de otros factores que intervienen para que la operación se realice con las mayores garantías de éxito.

Los chalecos salvavidas

La inmersión en agua fría constituye un serio problema para la vida. Sumergidos en agua se pierden calorías veintiséis veces más deprisa que en un medio ambiente normal.

La capacidad de supervivencia de una persona totalmente sumergida en agua, a excepción de la cabeza, son las siguientes, en función de la temperatura.

  • A 0 grados, de 5 a 7 minutos.
  • A 5 grados, 4 horas.
  • Si llega a 10 grados, 12 horas.
  • Con 15 grados, 23 horas.
  • Y con 20 grados, 35 horas.

Por encima de 40º de latitud, el tiempo de supervivencia es realmente corto. Sin embargo, podemos tratar de aumentar en lo posible estas expectativas. No cabe duda de que la ropa mojada pierde buena parte de su capacidad aislante y la temperatura fría del agua, si estamos sumergidos, enfría el cuerpo.

Pero si se trata de ropa que se ajuste convenientemente, o que sea, en mayor o menor grado impermeable, la capa de agua que está en contacto con la piel tiene dificultades para circular. Esto permite que el organismo humano caliente algunos grados esa pequeña película de agua atrapada entre la ropa, sirviendo esta capa de aislante del agua exterior, mucho más fría.

Por lo tanto, antes de abandonar el avión es muy importante colocarse el máximo número de prendas posibles. Por otra parte, utilizaremos los recursos físicos y mentales al máximo para lograr un factor psicológico positivo. Es la forma de poner en marcha al máximo el metabolismo basal para producir calor.

Debemos realizar también, una actividad muscular continua y discreta. Los primeros síntomas de hipotermia se presentan en las extremidades, por lo que moveremos los brazos y piernas a intervalos periódicos, contrayendo y relajando los músculos con el fin de forzar en ellos la circulación y retardar, en lo posible, el enfriamiento del cuerpo.

En caso de encontrar algún trozo de fuselaje o restos de la estructura de la aeronave, estas secciones pueden ser lo suficientemente grandes como para servir de superficie de flotación, aumentando así nuestras posibilidades de supervivencia.

Después de la evacuación del avión

Las posibilidades de supervivencia se incrementarán llevando a bordo todo el equipo de emergencia posible (radiobalizas, bolsas de supervivencia, botiquines, megáfonos, linternas) para realizar la señalización de supervivencia, así como otros elementos de los existentes en el avión (bebidas, mantas, almohadas, material para aislamiento, etc.).

Después de la desconexión de las balsas del avión, la primera obligación es la búsqueda de supervivientes y la localización de las restantes balsas. Si es posible, deben atarse unas balsas a las otras para evitar su dispersión, pero la conexión no debe ser demasiado corta.

El ancla flotante debe lanzarse tan pronto como se pueda para permanecer próximos al lugar del amerizaje y para dar mayor estabilidad a la balsa en caso de mal tiempo.

Autor: Eva R.

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